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Cuidado con los colores Tóxicos

ANÁLISIS DE CONTENIDO DE PLOMO Y CROMO EN COLORES Y TÉMPERAS.

Con la finalidad de conocer cómo están compuestos los productos nacionales e importados que están presentes en nuestro mercado en esta campaña escolar, hemos hecho una selección de 11 marcas de colores y 8 marcas de témperas adquiridas entre el 19 y 20 de febrero. Gracias al apoyo de la Red Panamericana de Manejo Ambiental de Residuos. (REPAMAR) y la Oficina de Cooperación Alemana (GT2), las hemos enviado al Laboratorio ECOLAB S.R.L. con el pedido que someta a los productos a las pruebas correspondientes y descubra el contenido de plomo y cromo que hay en ellas.

El nivel de estos metales encontrado en algunas muestras es altísimo, por lo que se hace necesario que las autoridades intervengan inmediatamente tomando las acciones del caso. El riesgo al que están expuestos los niños y jóvenes es evidente.

Las muestras fueron sometidas a un análisis de absorción atómica (Analytical Meter for Atomic Absorption Spectrometry) y los resultados son como sigue:

Los valores resaltados en rojo indican que los productos exceden largamente los niveles aceptables a nivel internacional (600 partes por millón, [ppm])

¿Insumos en los colores y desde cuando?

El hombre ha usado históricamente una serie de metales como pigmentos para darle color a los productos que fabrica, así tenemos al plomo, mercurio, cadmio, cromo, bario, antimonio, selenio, etc. Claro que antes no sabíamos de los riesgos que estas sustancias representan para el organismo. El hombre tardó mucho en descubrir la peligrosidad de los mismos, por eso ahora ha dejado de usarlos. No obstante, todavía hay quienes los emplean poniendo en peligro la salud y la vida de la población.

¿En qué tipo de productos se usan estas sustancias?

Los pigmentos metálicos para pinturas están presentes en mercados como el Perú, en lacas, barnices, pinturas, plásticos, juguetes, útiles escolares, envases de plástico para cocina, tintas de impresión, entre otros.

¿Existen otras sustancias no dañinas que puedan sustituir a estos pigmentos metálicos?

Por supuesto, y de hecho se vienen utilizando en muchísimos países. Los colorantes orgánicos extraídos de frutas, hojas, cortezas, gusanos como la cochinilla, entre otros, son alternativas viables y las tenemos a la mano en la naturaleza.

¿Estos sustitutos son más caros que los metálicos?

No tienen que ser más caros si se desarrolla un mercado para ellos. Si su producción es a baja escala por supuesto que su precio va a ser mayor, pero si toda la industria decidiera utilizarlos, seguramente se generaría un gran mercado y muchos industriales se animarían a invertir en esta industria de los colorantes orgánicos. Eso ha sucedido ya en los países desarrollados donde se ha restringido el uso de estos metales.

 

Lo que ocurre es que aquí la industria no percibe aún la necesidad de desarrollar alternativas, lo cual también se debe a su poca percepción del riesgo que tienen sus productos para la población que usa o consume sus productos. Los países desarrollados vienen impulsando tecnologías limpias, han hecho crecer su mercado y esto no ha significado incremento de precios en los productos,

Además, hay que tener en cuenta que si el Perú sigue produciendo articulas con esos niveles de metales tóxicos, las posibilidades de exportación son nulas.

¿Cuáles son los límites permisibles a nivel internacional?

Lo recomendable es que los productos para niños no contengan este tipo de sustancias. La norma de la Comunidad Europea para colorantes en alimentos y juguetes N° EN7l-3 del año 1998, establece índices de bio-disponibilidad para el plomo y el cromo. Para el caso del primer metal son permisibles 90 partes por millón, mientras que para el, segundo se acepta hasta 60 partes por millón. La bio-disponibilidad significa la migración de los metales pesados (plomo o cromo) hacia el torrente sanguíneo,

Para el caso de témperas, la norma es más rigurosa, ya que es distinto cuando un niño chupa un lápiz que cuando ingiere un poco de pintura, pues en el segundo caso, la ingestión es inmediata y directa. Tratándose de éstas pinturas los límites permisibles sólo alcanzan a 25 partes por millón, tanto para el plomo como para el cromo.

Por su parte, la norma americana ASTM F 963-92 Estándares de Seguridad del Consumidor sobre Seguridad en Juguetes, se refiere a límites máximos para las concentraciones absolutas. Debemos tener en cuenta que del 10% al 20% de las concentraciones totales son bio-disponibles, es decir, que una vez ingeridas, pueden penetrar en el torrente sanguíneo.

¿Qué opina de los resultados de los ensayos?

Hay marcas con contenidos escandalosos de plomo y cromo, yeso no se puede aceptar. En los resultados aparecen marcas que tienen 17, l 73.7 ppm, lo cual supera por lo menos en 30 veces los límites permitidos a nivel internacional. La regla es que para fabricar productos infantiles se tiene que considerar que éstos van a ser puestos en la boca de los niños. Por lo tanto, se deben usar sustancias inocuas, como si se tratara de un alimento.

¿En su opinión, qué deberían hacer las autoridades?

Tiene que haber sanciones drásticas, sacar del mercado los productos con sustancias peligrosas, pues efectivamente ponen en riesgo la vida humana. No se puede esperar más. Y lo peor es que no hay justificación que haga dilatar esta decisión ya que las empresas pueden adaptarse rápidamente él los cambios, pues los sustitutos existen.

¿Qué recomendaría a los padres de familia?

Cuando compren lápices prefieran aquellos que vienen sin pintura, es decir sin esmalte en la cubierta. Éstos son mucho más seguros para sus niños e incluso pueden ser más baratos,

 
Reportaje obtenido de la revista Consumo Respeto Nº 2 Edición de abril - junio del 2002