
Lo que ocurre
es que aquí la industria no percibe aún la
necesidad de desarrollar alternativas, lo cual también
se debe a su poca percepción del riesgo que tienen
sus productos para la población que usa o consume
sus productos. Los países desarrollados vienen impulsando
tecnologías limpias, han hecho crecer su mercado
y esto no ha significado incremento de precios en los productos,
Además,
hay que tener en cuenta que si el Perú sigue produciendo
articulas con esos niveles de metales tóxicos, las
posibilidades de exportación son nulas.
¿Cuáles
son los límites permisibles a nivel internacional?
Lo recomendable
es que los productos para niños no contengan este
tipo de sustancias. La norma de la Comunidad Europea para
colorantes en alimentos y juguetes N° EN7l-3 del año
1998, establece índices de bio-disponibilidad para
el plomo y el cromo. Para el caso del primer metal son permisibles
90 partes por millón, mientras que para el, segundo
se acepta hasta 60 partes por millón. La bio-disponibilidad
significa la migración de los metales pesados (plomo
o cromo) hacia el torrente sanguíneo,
Para el caso
de témperas, la norma es más rigurosa, ya
que es distinto cuando un niño chupa un lápiz
que cuando ingiere un poco de pintura, pues en el segundo
caso, la ingestión es inmediata y directa. Tratándose
de éstas pinturas los límites permisibles
sólo alcanzan a 25 partes por millón, tanto
para el plomo como para el cromo.
Por su parte,
la norma americana ASTM F 963-92 Estándares de Seguridad
del Consumidor sobre Seguridad en Juguetes, se refiere a
límites máximos para las concentraciones absolutas.
Debemos tener en cuenta que del 10% al 20% de las concentraciones
totales son bio-disponibles, es decir, que una vez ingeridas,
pueden penetrar en el torrente sanguíneo.
¿Qué
opina de los resultados de los ensayos?
Hay marcas con
contenidos escandalosos de plomo y cromo, yeso no se puede
aceptar. En los resultados aparecen marcas que tienen 17,
l 73.7 ppm, lo cual supera por lo menos en 30 veces los
límites permitidos a nivel internacional. La regla
es que para fabricar productos infantiles se tiene que considerar
que éstos van a ser puestos en la boca de los niños.
Por lo tanto, se deben usar sustancias inocuas, como si
se tratara de un alimento.
¿En
su opinión, qué deberían hacer las
autoridades?
Tiene que haber
sanciones drásticas, sacar del mercado los productos
con sustancias peligrosas, pues efectivamente ponen en riesgo
la vida humana. No se puede esperar más. Y lo peor
es que no hay justificación que haga dilatar esta
decisión ya que las empresas pueden adaptarse rápidamente
él los cambios, pues los sustitutos existen.
¿Qué
recomendaría a los padres de familia?
Cuando compren
lápices prefieran aquellos que vienen sin pintura,
es decir sin esmalte en la cubierta. Éstos son mucho
más seguros para sus niños e incluso pueden
ser más baratos,